Qué visitar en Cáceres

UN MUSEO APTO PARA INDIFERENTES:

MUSEO HELGA DE ALVEAR A EXAMEN

Pocos meses después de su ampliación –5000 m2 extras y unos 13M€– de la Fundación Helga de Alvear, por el arquitecto Emilio Tuñón, reconvertida en el Museo de Arte Contemporáneo de Cáceres, es hora de ponerla a examen. Acoge una “pequeña” parte de la colección privada de Helga de Alvear, una de las coleccionistas más experimentadas y veteranas de Europa, cofundadora de la feria de arte Arco. Vamos directos al grano:

1. Localización:

El Museo Helga de Alvear linda, por una de sus caras, con la periferia del cautivador casco Histórico de Cáceres, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en la calle Pizarro, lugar donde prosperan estilosos bares de copas con gran tradición en la ciudad, y por otra –dónde se erige su fachada más característica y su jardín–, con una de las calles con menos glamour de la capital, Camino Llano, el cual, según la luz, puede llegar a ser incluso deprimente. Es precisamente por su situación en esa calle que no alcanza una nota superior en localización: 7.0 / 10, pues ni tiene vistas privilegiadas, ni resulta posible observarlo desde una ubicación privilegiada.

2. Diseño del edificio:

Se trata de una obra colosal, de espacios enormes, diseñada, más que para competir con las obras que aloja, para mostrarlas en su mayor esplendor y acompañar discretamente al espectador en su visita, haciéndole sentir bien sin querer llevarse intencionadamente el protagonismo, aunque en el fondo, por sus dimensiones, lo acapare. Tiene una fachada minimalista que, aunque atrae la atención, no genera las exclamaciones que pueden suscitar otros espacios. Hay edificios que, solo por su imagen exterior, son capaces de atraer visitantes, y no creo que éste tenga ese poder. Compitiendo con el diseño de los mejores espacios a nivel global, considerando su discreción, la nota otorgada es de 8.75 puntos sobre 10.

3. Jardines:

Hubo quién, antes de la ampliación, me comentó: “Esto va a ser como el Guggenheim, y además va a contar con unos jardines maravillosos…”. De nuevo, esos jardines miran a una de las calles más deprimentes, si bien afortunadamente esa calle no se ve tan triste desde la cota elevada de los jardines del Helga. Como todo jardín es grato transitar por él y tienen algunas esculturas con encanto, más otras que será improbable que te cautiven. No es un jardín que justifique una visita por sí mismo, y su función principal es servir de agradable conexión entre la entada exterior al Museo por Camino Llano y su puerta de acceso al interior. Por otro lado… tiene un jardín, lo cual es una fantástica filosofía, incluir algo de naturaleza, aunque sea domesticada, en nuestro día a día. No todos los museos nos permiten disfrutar de uno. Nota: 7.5 puntos sobre 10.

4. Colección:

Empezamos diciendo que esta es una colección privada de una mujer, Helga de Alvear, y que por tanto está en su derecho de exponer lo que considere, y el resto de los mortales simplemente tenemos que estar agradecidos de que esta coleccionista nos quiera enseñar las obras que son motivo su interés (salvo que se quiera cuestionar el uso de fondos de la Junta de Extremadura en la financiación parcial del proyecto, lo cual no es mi intención).

Sigo confesando que nunca he sido un entusiasta de este tipo de arte contemporáneo, donde la apariencia de las obras puede pasar a un segundo o tercer plano. De hecho, visitas previas a la Fundación Helga, antes de su ampliación, me han dejado bastante indiferente.

Este museo no es el Prado, ni el Lázaro Galdiano, el Thyseen o la National Gallery de Londres, donde el visitante puede extasiarse contemplando la belleza, técnica y contenido de cada una de las obras de la colección.

En el Helga, si no se indaga en las obras, será complicado que se le saque partido a la visita, más allá de lo gratificante que resulta recorrer un espacio así, y algunas de sus obras nos pueden dejar absolutamente indiferentes. No ofrece la misma experiencia sólo contemplar la espectacular lámpara de Ai Wei Wei (Descending Light, 2007), que además profundizar en lo que representa: la caída de los poderes opulentos y corruptos en China. Podemos caminar sin ni siquiera dirigir la mirada a otras obras, como la de los billetes desclasificados y triturados (Papel Moneda, Ignasi Aballí, 2007), pero si indagamos, cambiará nuestra percepción sobre la obra y nos brindará una idea que permanecerá con nosotros – aunque sigamos de acuerdo en que preferiríamos, llegado el caso, colgar algo diferente en casa.

Helga atesora una colección de artistas internacionalmente consagrados, con obras que alcanzan los dos millones de euros, según la fluctuación de precios en el mercado del arte. Mantiene una línea expositiva coherente –extraña encontrar los grabados de Goya– y es por ello que, aunque haya obras que valoradas individualmente podrían llegar a suspender por su anodina apariencia, resulta muy interesante conocer la colección global de Helga y por tanto le otorgo una alta puntuación: 9,0 puntos (reservando el 10 para las colecciones en los museos anteriormente citados).

5. Dinamismo:

A pesar de la corta edad de la ampliación, resulta interesante que este museo va introduciendo pequeños cambios, con obras nuevas o variaciones en su disposición, al menos en ciertos espacios exteriores. Debido al gran número de obras en posesión de Helga de Alvear en comparación con el número de ellas expuestas en el museo, esto podría ser algo recurrente. De hecho, en la parte original de la fundación, la parte no ampliada (con una preciosa y antigua fachada exterior, por cierto), se realizan exposiciones temporales. Se trata de un espacio vivo que invita a pasar cada cierto tiempo para no perderse las novedades. Nota: 9.5 sobre 10.

6. Actividades:

El museo realiza actividades como visitas guiadas, cursos, talleres y actividades para niños, contribuyendo al enriquecimiento de la sociedad presente y futura. Nota: 10/10.

7. Personal:

El personal del museo está constituido por una plantilla excelentemente formada, compuesta por licenciados (Bellas Artes, Historia del Arte, Filosofía…), que además hacen gala de una perfecta profesionalidad, amabilidad y hasta simpatía. No dudes en acercarte a ellos para solicitar más información sobre cualquier obra si lo precisas. Nota: 10/10.

8. Precio:

A fecha de hoy, la entrada es gratuita. Solo se requiere reservar la entrada vía online por cuestiones de aforo, algo que te pueden ayudar a hacer los trabajadores en la propia puerta, siempre y cuando haya plazas disponibles. Muy útil para los que vivimos en la ciudad para visitar el museo con frecuencia y conocer su evolución. En cualquier caso, se entendería que cobrasen la entrada para financiar sus actividades. Nota: 10/10.

9. Otros: tienda, cafetería

En la misma línea que lo anterior, para sufragar su actividad y brindar de posibilidades a sus visitantes, sería grato contar con una tienda y una cafetería. Helga se ha opuesto a ello en todo momento, y parece que no está previsto ni en las nuevas obras pendientes para construir el almacén que albergará el fondo de exposición de la coleccionista. En cualquier caso resulta plausible la filosofía que parece haber detrás: al Helga se viene a disfrutar del arte, y punto. Me gustaría disfrutar de un café en sus dependencias o comprar algún artículo en su tienda, pero en cualquier caso, puntuación máxima: 10/10.

10. Conclusión:

Visitar Cáceres y no ver este museo sería un buen despiste. Es una catedral de arte contemporáneo y un lujo para Cáceres, dado que por sí solo este espacio está atrayendo visitantes a la ciudad. Seas un entusiasta, un indiferente o un detractor del arte contemporáneo, este museo te ofrecerá una experiencia que, en mayor o menor medida, podrás disfrutar.

11.  Resumen y nota media

Area

Nota

1

Localización

7,00

2

Diseño

8,75

3

Jardines

7,50

4

Collección

9,00

5

Dinamismo

9,50

6

Actividades

10,00

7

Plantilla

10,00

8

Precio

10,00

9

Otros

10,00

 

 

 

Media

9.1

 

12. Otros lugares de interés que puedes visitar en Cáceres son:

  • ARTsolutely: a un minuto andando del museo Helga de Alvear, se encuentra la galería ARTsolutely (ART + Absolutely, en calle Hornos 25). Es una preciosa galería de autor, que cuenta con diversas singularidades como un artesonado policromado, un arco de piedra, o una vidriera plomada. Nació en 2018 para dar a conocer la obra de su fundador, Fernando Paramio Alamillo, fotógrafo artístico, cuyas obras profundizan en aspectos de nuestra psicología, la cultura y el Medio Ambiente, algunas de las cuales están premiadas en certámenes internacionales. Siendo la galería más reciente de Cáceres, es también la que cuenta con mayor aceptación del público, siendo la primera en conseguir superar las 100 opiniones en Google, y con la máxima puntuación. Además, ARTsolutely, consiguió en noviembre de 2021 convertirse en el primer laboratorio homologado en Extremadura y nº 13 en España, por Canson Infinity, una marca de papel calidad museo (ISO 9706), lo cual se refleja en la calidad técnica de las obras impresas. En función de la carga de trabajo en el momento de tu visita, el autor explicará encantado, si quieres, las obras que más te llamen la atención. Entrada gratuita.
  • Museo de Cáceres, aljibe, y sala de exposiciones.
  • Museo Pedrilla y casa Guayasamín.
  • Torre de Bujaco y pequeño recorrido por la muralla de Cáceres.
  • Iglesias de San Jorge (y subida a sus torres), Santiago y concatedral de Santa María (con subida a su torre)
  • Museo Vostell. En Malpartida en Cáceres, en el entorno natural de los Barruecos, un lugar especial.
  • Palacio de Carvajal.
  • Palacio de los Golfines de Abajo.

Enlace para reservar tus entradas en el museo Helga de Alvear: 

Entradas