El arte está repleto de artificios capaces de acercarnos a una nueva percepción ya que la constante construcción creativa es un alegato per se en favor de la ficción,  un acto donde la metáfora y los símbolos están precisamente muy alejados de la veracidad. La fotografía, en cambio, es la disciplina que debería de capturar lo real, pero la capacidad de la misma como elemento de expresión, la convierte en motivo y medio de proyectos como Visiones de otro continente, donde a través de estos recursos artísticos, Fernando Paramio nos muestra que la maravilla y el asombro por lo desconocido, -un concepto tan vinculado al arte-,  están un poco más allá, apenas alejados, siempre latentes para quien se atreve a traspasar un límite y mirar diferente.

Fernando Paramio idea este proyecto marcado por el propio desarraigo tras vivir un largo periodo en Australia. Su proceso de creación nace allí, cuando adquiere un sentido práctico;  el de conectarse a su nuevo territorio por medio de la observación del entorno y el conocimiento del lugar, de su fauna y de su flora, pero siempre con la perspectiva, – y la fascinación- que provoca lo ajeno.

Estas imágenes que Paramio atesora del país austral en su bagaje íntimo vienen incorporadas a escenarios cotidianos del artista; las calles de su ciudad, estatuas de ilustres personajes patrios, palacetes renacentistas donde en ocasiones sutilmente y otras de manera más evidente, aparecen animales exóticos  y parajes exuberantes.  Esta interacción no está exenta de nostalgia por parte del artista y al mismo tiempo se vislumbra su afán por transmitir al espectador  los prodigios de las tierras del otro extremo del mundo, ya que estos animales y paisajes conforman una especie de gabinete de maravillas contemporáneo.

Fernando Paramio intenta acercarnos a este ideal de fusión entre los dos países de una manera lúdica pero siempre a través de la forma de mirar del artista,  ofreciendo al espectador divertidas construcciones narrativas, situaciones impensables de gran belleza. Sin embargo, no sólo juega con ese tipo de visión en la que nos ofrece abiertamente la construcción de esta paisaje mixto, si no que va un paso más allá y nos propone pequeños descubrimientos, hallazgos que nos obligan a mirar detenidamente y a reinterpretar la imagen. Y es que el juego viene dado porque como espectadores, buscamos encarecidamente nuestra identidad cultural  y nuestra memoria y la percepción tienden a ubicarnos en lo consuetudinario, por ese motivo sorprende tanto encontrar estos elementos tan ajenos.

Estos paisajes urbanos nos hablan de la intersección con  lo desconocido, pero también de lo que vemos y lo que creemos ver, de esa interacción con la forma de mirar veloz y superficial, y finalmente, de la belleza de lo ignoto inmersa en nuestra cotidianeidad.  Visiones de otro continente  es finalmente una reivindicación al concepto de la fotografía como base de una ficción, un ejercicio para descubrir lo que esconden nuestras antípodas y la constatación de que la maravilla ante lo ignoto contiene también un elemento de intermediación;  el verdadero reconocimiento del otro en uno mismo.

 

Elvira Rilova

Comisaria e historiadora de arte